El Contrato de Comisión
Resumen
El texto expone la evolución histórica y naturaleza jurídica del contrato de comisión, desde sus orígenes en el derecho canónico y la commenda medieval hasta su configuración moderna como un mandato mercantil especializado. A diferencia del mandato civil, la comisión es por naturaleza retribuida y se caracteriza por la realización de actos de comercio por cuenta ajena, donde el comisionista —un profesional independiente— puede actuar en nombre propio (representación indirecta) o del comitente.
El autor subraya que es un contrato consensual e intuito personae, basado en la confianza y la pericia del comisionista, lo que prohíbe la delegación del encargo sin autorización expresa. Una particularidad destacada es la obligación precontractual de rigor: debido a su rol profesional, el comisionista que decide rechazar un encargo debe comunicarlo de inmediato; de lo contrario, su silencio genera responsabilidad por daños y perjuicios. Aunque el auge de sucursales y nuevas tecnologías ha transformado su uso, la comisión mantiene su vigencia a través de servicios bancarios, bursátiles y de transporte, consolidándose como una herramienta esencial para la intermediación en el tráfico mercantil contemporáneo.
Palabras clave
Contrato de Comisión, Acto de Comercio, Representación Indirecta, Intuito Personae, Obligación Precontractual