El Estatuto de Control Constitucional
Resumen
El texto analiza el estatuto de control constitucional como una pieza clave en la modernización judicial, examinándolo desde la intersección entre democracia, poder y derecho. El autor sostiene que la democracia no depende de la benevolencia de los gobernantes, sino de instituciones sólidas que garanticen la igualdad y el consentimiento. Evolucionando desde el absolutismo hacia el Estado Social de Derecho, surge la necesidad de un sistema de frenos y contrapesos donde el principio de legalidad actúe como barrera frente al despotismo. En este contexto, el control de constitucionalidad no es una mera declaración lírica, sino la garantía práctica de la supremacía de la Constitución dentro de la pirámide jurídica.
En el caso ecuatoriano, se describe un panorama complejo marcado por reformas y una carta política nacida de un referéndum bajo un gobierno de facto. El sistema actual confía el control a un órgano judicial —el Tribunal de Garantías Constitucionales— y a la Sala Constitucional de la Corte Suprema, alejándose de modelos puramente políticos. No obstante, el autor señala imprecisiones normativas respecto a las facultades del Presidente de la Corte y la necesidad de armonizar las resoluciones del Tribunal con la Ley de Casación. En definitiva, el control constitucional se presenta como el instrumento indispensable para dominar el ejercicio del poder y salvaguardar la seguridad jurídica individual y colectiva frente a las urgencias coyunturales de la política.
Palabras clave
Supremacía de la Constitución, Estado Social de Derecho, Tribunal de Garantías, Principio de legalidad, Frenos y contrapesos, Seguridad jurídica