El Debido Proceso en el marco de la Nueva Constitución Política
Resumen
Este texto analiza la Constitución Política del Ecuador de 1998, destacándola como un cuerpo normativo "extraordinario" por su profunda orientación humanista y operativa en la defensa de los derechos humanos. A diferencia de cartas magnas anteriores que solo enunciaban principios, esta Constitución se define como un Estado social de derecho, donde el respeto a la dignidad humana es el más alto deber estatal. El autor resalta pilares fundamentales como la seguridad jurídica, la tutela judicial imparcial y el debido proceso, subrayando que los derechos son de aplicación directa e inmediata por cualquier juez o autoridad, sin necesidad de leyes secundarias que los desarrollen.
Un avance revolucionario que detalla el escrito es la nueva jerarquía del ordenamiento jurídico, donde los tratados e instrumentos internacionales prevalecen sobre las leyes internas y se sitúan justo debajo de la Constitución. Esto implica que el control constitucional y acciones como el amparo protegen no solo lo dictado en la Carta Política, sino también los derechos consagrados internacionalmente. Además, se introducen protecciones específicas contra la violencia, la discriminación por orientación sexual o salud, y se garantiza el derecho a la libertad de decisiones sexuales y el desarrollo de la personalidad, consolidando un sistema garantista que prioriza la interpretación más favorable para la vigencia efectiva de los derechos.
Palabras clave
Constitución 1998, Estado social de derecho, Aplicabilidad directa, Instrumentos internacionales, Jerarquía jurídica